ASI SE GESTO EL ASCENSO

El sueño de Acassuso se construyó paso a paso, entre alegrías y tropiezos, en un año que se dividió en dos capítulos. Primero bajo la conducción de Juan José Serrizuela y luego con Darío Lema, el Quemero supo reinventarse, resistir y finalmente alcanzar la gloria que le había sido esquiva durante 79 años.

El año comenzó bajo la conducción de Serrizuela, quien estaba al frente del equipo desde julio de 2024. Entre el Apertura y el Clausura, Acassuso disputó 32 partidos bajo su mando, con un saldo de 13 victorias, 11 empates y 8 derrotas. Fue una campaña con altibajos, un Apertura sólido y un Clausura más irregular, que terminó con la derrota 2 a 0 ante San Martín de Burzaco. Pese a las dificultades, el Quemero se mantuvo en la pelea y dejó la base para lo que vendría.

Tras la salida de JJ, Darío “el Chavo” Lema tomó las riendas del primer equipo. En 15 encuentros, logró 5 triunfos, 6 empates y 4 derrotas. Bajo su conducción, Ssuso encontró la solidez necesaria para meterse en el reducido en la última fecha y afrontar con carácter los partidos decisivos. Su gestión fue clave para darle al equipo el equilibrio que necesitaba en el tramo final.

Ya en la instancia decisiva, Acassuso dejó en el camino a Villa San Carlos con un ajustado global de 1 a 0. En semifinales, tras igualar 1 a 1 con Real Pilar, mostró temple en los penales y se impuso 3 a 1. La gran final lo enfrentó a Deportivo Armenio, donde con un 2 a 1 global selló el ascenso tan esperado después de 79 años.

La campaña completa del Quemero dejó 18 victorias, 17 empates y 12 derrotas, con un quinto puesto en la tabla anual y 58 puntos.

Además del histórico regreso a la segunda categoría, Acassuso se clasificó a la Copa Argentina, donde enfrentará nada menos que a Newell’s Old Boys en los 32avos de final.

El sueño Quemero, tantas veces postergado, hoy es una realidad.

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